ADICCIONES, FARMACODEPENDENCIA Y DROGADICCION
En adicciones todo esfuerzo genera un cambio y cada cambio necesita uno o más participantes.
FARMACODEPENDENCIA, ADICCIONES Y CENTROS DE TRABAJO.
 
 
 
DR. LINO DÍAZ-BARRIGA SALGADO
        
 
INTRODUCCION.
 
 
La OMS en su acta de constitución definió a la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social. De ahí se deduce que el ser humano debe establecer unos correctos sistemas de adaptación a su entorno y evitar en la medida de lo posible que le afecten las variaciones que se produzcan en su ecosistema.
 
Por lo tanto, si ambiente y ecosistema son un conjunto de procesos dinámicos, también lo será la salud, con el objeto de salvaguardar su estabilidad y lograr una estrecha interacción que sea beneficiosa para ambas partes. Si consideramos al hombre como un ser sometido a una serie de influencias psicosociales, se puede inferir que su estado de salud será el óptimo, cuando establezca unas relaciones equilibradas y armoniosas entre los tres aspectos citados.
 
No hay que olvidar que salud y enfermedad no es más que el reconocimiento de una buena o mala adaptación al ecosistema humano y que la promoción de la salud, y en este caso de la salud mental, es la mejor manera de potenciar la adaptación. Pero la salud mental no debe permanecer disociada de la salud física y del bienestar social, pues estos aspectos tienen idéntica importancia para el desarrollo socioeconómico de una nación.
  
De acuerdo con las ideas expresadas anteriormente, la salud de una persona no es ajena a la de otros miembros del grupo  al que pertenece, en tanto se ha señalado que se altera la interdependencia e interrelación con otros seres humanos cuando ésta se modifica. Es necesario por lo tanto, atender la salud de los habitantes de un país, de la misma manera en que se administran los recursos naturales que brinda su geografía. Así, cuando se controlan las enfermedades, la productividad de una población dada, tiende a aumentar debido al incremento en el número de personas que dan muestra de una mayor capacidad y ambición para el trabajo.
 
La creciente preocupación acerca de las consecuencias financieras de la elevación de costos del cuidado de la salud y sus incapacidades, ha impulsado a los patrones a expander sus programas de contención de costos y a suplir los viejos programas de asistencia a los empleados, con programas de bienestar, o de promoción de la salud. Este cambio es resultado de la preocupación e interés, tanto de los empleados, como de la compañía y se refleja en un compromiso sustancial para el logro de mayores beneficios de salud, que para el caso que nos ocupa, está representado por una mayor inquietud y responsabilidad acerca de los efectos de fumar, el uso de sustancias tóxicas, de medicamentos psicoactivos, el estrés, etc.
 
 
Tomando en cuenta que la farmacodependencia representa en la actualidad un motivo de preocupación no solamente para las autoridades de salud, sino para todos los sectores de la población en los que repercuten sus efectos, es necesario destacar que ningún sistema sanitario estará completo si no considera y atiende las necesidades globales de la salud, incluidas aquéllas que se refieren al ámbito de la salud mental.
 
Sabemos que el movimiento de la salud pública ha influido de manera preponderante en los programas de atención y que una de sus principales contribuciones está representada por el modelo preventivo. Sus logros más espectaculares se han hecho manifiestos en el campo de las enfermedades infecciosas, pero la prevención de los trastornos mentales es mucho más compleja porque en la mayoría de estas enfermedades no se ha identificado un agente etiológico único.
 
FARMACODEPENDENCIA Y CENTROS DE TRABAJO.
 
La salud mental ocupacional está directamente relacionada con la prevención, valoración, y tratamiento de los trastornos e invalideces en los centros de trabajo. Es ya conocida la importante función que el trabajo desempeña en conservar, lo mismo que en alterar la salud mental. Se han identificado los agentes físicos y emocionales productores de estrés en los centros de trabajo, y se ha observado que producen alteraciones mentales tanto orgánicas como funcionales, demostrando que el estado mental de los trabajadores afecta su propia seguridad, la de sus compañeros y su productividad.
 
Los trabajadores de empresas y centros de trabajo pueden recurrir a centros de atención especializada quejándose a veces, de depresión, ansiedad, confusión u otros problemas emocionales producidos por su trabajo o que interfieren en el mismo. A menudo tienen dificultades para reconocer o articular problemas psicológicos y por lo tanto manifiestan quejas vagas o somáticas. En otros casos estos mismos trabajadores se preocupan por lo que parecen ser problemas individuales, como el caso de las madres solteras, donde las repercusiones de esta situación rebasan fácilmente el ámbito individual y se traducen en manifestaciones de tipo psicológico, de estigmatización y de desajuste social, representando en su conjunto un elemento que desempeña un papel importante en el ámbito de trabajo.
 
En otros casos el trabajador es enviado por un supervisor o por el responsable del centro de trabajo, a causa de ausentismo, olvidos o confusión, disminución franca de la productividad, propensión a los accidentes o sospecha de uso de alcohol o sustancias psicoactivas, hechos que confirman la existencia de problemas de salud mental. Los compañeros de trabajo pueden informar que la conducta del individuo es "diferente", extraña o confusa y caracterizada por conductas agresivas o amenazadoras que afectan la seguridad.
 
 
El trabajador que ha estado expuesto a productos químicos tóxicos puede ser enviado a consulta con un profesional de la salud mental para la valoración de posibles síntomas psicológicos o de síntomas que sugieran una probable alteración neurológica.
 
Es de suma importancia tener presente que los desórdenes psiquiátricos pueden ser el motivo inicial y la razón para derivar a tratamiento a una persona que está utilizando drogas. La coexistencia de trastornos psiquiátricos en el abuso de drogas, sólo puede averiguarse después de exámenes psiquiátricos y psicológicos muy cuidadosos, complementados con estudios de laboratorio y de gabinete, por ello, es muy importante reconocer cuando la coexistencia de trastornos psiquiátricos es primaria o secundaria al uso de drogas. Algunas veces puede ser difícil en extremo establecer esta diferencia. Toda vez que una persona con problemas psiquiátricos abusa de las drogas, los problemas asociados con este abuso, se vuelven más dominantes y pueden afectar su conducta social. En la experiencia clínica se observa que muchos síntomas psiquiátricos son producto del abuso de drogas y pueden desaparecer cuando cesa el uso de éstas.
 
Existen muchos trastornos mentales asociados con el uso de drogas. Como resultado se han encontrado estados confusionales agudos similares a las psicosis esquizofrénicas, síntomas neuróticos, depresión y demencia. Sin embargo, con la excepción de unos pocos casos como el Delirium Tremens y la Alucinosis Alcohólica, no hay trastornos específicos asociados a una droga en particular. Algunas drogas pueden provocar una gran variedad de condiciones psiquiátricas, y su coexistencia puede determinar el programa de tratamiento y el pronóstico del caso.

PREVENCION Y FARMACODEPENDENCIA.
  
Reconociendo que la farmacodependencia constituye un problema cuya magnitud aumenta día a día, se ha determinado, que las alternativas existentes para identificar esta situación, deben iniciarse antes de que se presenten las primeras manifestaciones de consumo, o las manifestaciones clínicas del trastorno, aunque las técnicas disponibles para prevenirlas sean más complejas que en cualquier otro trastorno.
 
El concepto de prevención primaria, aplicable a la farmacodependencia, puede definirse como "la serie de actividades que si bien evolucionan conjuntamente con los cambios en el conocimiento, la tecnología y los valores sociales, mantiene las metas de reducir la incidencia y prevalencia de la farmacodependencia y de las condiciones asociadas que causan malestar psicológico y pérdida de la función". Dentro de este contexto, la prevención abarca cualquier actividad tendiente a reducir el número de casos que puedan presentarse en una población durante un periodo de tiempo específico.
 
El eje de la prevención primaria está representado por la Educación para la Salud, entendida como "el conocimiento e interés por todas aquéllas experiencias del individuo, el grupo o la comunidad, que influyen en las creencias, actitudes y conducta respecto a la salud, así como a los procesos y esfuerzos para producir cambios a fin de lograr un nivel óptimo de ella". La puesta en práctica de las actividades que conforman los distintos proyectos preventivos a nivel institucional, pretende incidir en diversos sectores de la comunidad, representados por la población infantil, adolescente y adulta; en el ámbito escolar, familiar, laboral y social, a través de tres momentos específicos:
 
1. Prevención Universal
2. Prevención Selectiva y
3. Prevención Indicada
 
En lo que concierne a la prevención, las intervenciones tienen como objeto otorgar información a la población general; a grupos de riesgo y personas que han experimentado con algunas sustancias o que se encuentren en fases tempranas de consumo.
 
En síntesis podemos decir que la prevención selectiva e indicada comparten los siguientes enunciados:
 
 
1. La difusión y reconocimiento de los signos  iniciales del trastorno
 
2. La importancia de derivar al paciente a sitios de tratamiento especializado
 
3. Inclusión familiar y social
 
4. Tratamiento ambulatorio especializado a través de psicoterapia y tratamiento  farmacológico de refuerzo y de trastornos comórbidos
 
5. Hospitalización en casos en que sea   indispensable y
 
6. Disminución gradual y en periodos prolongados de la droga problema, en casos de dependencia física.
 
 
TRATAMIENTO
 
Las tendencias actuales en el ámbito de tratamiento y rehabilitación, promueven la utilización de diversas modalidades terapéuticas con miras a obtener los mejores resultados posibles. Esta aseveración no pondera los beneficios de una elección posible en demérito de otras alternativas existentes. La efectividad de uno u otro modelos de abordaje depende también, de la capacitación y experiencia clínica de quienes imparten el tratamiento, así como de la singularidad del sujeto y de las familias que solicitan atención.
 
Existen programas de atención preventiva y curativa que son resultado de la experiencia, investigaciones y hallazgos clínicos. Durante este tiempo, en nuestro país se ha creado una infraestructura de servicios de Atención Primaria a las Adicciones que suma un total de 450 centros.  Los programas de estos centros de consulta ambulatoria fueron  creados para coadyuvar y apoyar al farmacodependiente y su familia en la resolución de esta enfermedad, a través de la participación de un grupo de profesionales especializados, que de manera interdisciplinaria realizan actividades diagnósticas, farmacológicas, psicoterapéuticas y de rehabilitación.
 
 
En términos generales la mayoría de organizaciones e instituciones que integran esta red de servicios realizan actividades de prevención, atención a usuarios de drogas a través de una entrevista inicial. Posterior a la realización de esta actividad y con base a la Norma Oficial Mexicana para estos casos, se elabora una Historia Clínica completa, exámen físico y estudio social, de modo tal que al término de estas actividades sea factible contar con un Diagnóstico Multiaxial, concluyendo con el establecimiento de un Plan Terapéutico que especifica la modalidad de tratamiento más viable para el paciente y familiares a quienes se les otorga la atención.
 
De acuerdo a los enunciados anteriores, podemos enunciar que la consulta ambulatoria constituye la variante de servicio más frecuente, y promueve una atención especializada en áreas urbanas y zonas consideradas como de alto riesgo. En México, y a diferencia de otros países, la mayor parte de los farmacodependientes hacen uso de marihuana, cocaína/crack, solventes inhalables, metanfetaminas y depresores del SNC; es por ello que la mayoría de las acciones de tratamiento han sido diseñadas para ser efectuadas en el primer nivel de atención.
 
Las modalidades terapéuticas que actualmente se utilizan han sido seleccionadas de modo tal, que posibiliten ofrecer una gama de alternativas terapéuticas de acuerdo a la particularidad de cada paciente y de los familiares que solicitan atención. La mayoría de los pacientes que acuden a estos servicios son funcionales, es decir, que independientemente de la intensidad y frecuencia del consumo de drogas, aún se desempeñan en los ámbitos familiar, laboral o social.
 
Las psicoterapias son de corte breve, es decir, con objetivos y tiempos limitados, de corte cognitivo conductual, racional emotivo, con énfasis motivacional y cada modalidad incluye modificaciones con base a la experiencia adquirida por quienes otorgan estos servicios.
 
En lo que compete a la farmacoterapia, los fármacos prescritos se indican para el tratamiento de los trastornos físicos y psiquiátricos asociados a la farmacodependencia. La comorbilidad, que señala la presencia simultánea de otra patología que complica o agrava el cuadro, puede ser resultado de la farmacodependencia, o tener implicaciones etiológicas diferentes. El tratamiento simultáneo de estos trastornos genera mejores resultados y disminuye el riesgo de recaídas.
 
 CONCLUSIONES                                  
 
Los programas de Atención Primaria a las Adicciones que se ofrecen a la comunidad, conciben a la farmacodependencia como trastorno crónico, sujeto a recaídas y en sí mismo, representa un problema de salud pública que requiere ubicar al sujeto en un contexto personal, familiar, laboral y social.
 
El abordaje promueve la integralidad de servicios. Si en la génesis del problema intervienen múltiples factores, habrá que reconocer cuáles de ellos sobredeterminan a los restantes, para estar en condiciones de realizar una detección temprana que conduzca a la identificación de los factores asociados y a la prevención de los trastornos concomitantes a través de la intervención oportuna.
 
 
Este abordaje debe ser eminentemente participativo. Los profesionales, guiados por un trabajo interdisciplinario y apoyados en los recursos de la comunidad, promueven la búsqueda de alternativas de salud más acordes al contexto sociocultural en que se desenvuelve el farmacodependiente.
 
 
Un sistema efectivo que promueva un abordaje integral en casos de farmacodependencia implica, entre otros aspectos, la ejecución de estudios epidemiológicos, la planeación, organización y funcionamiento de servicios, la existencia y facilidad de acceso a las unidades de atención, la concurrencia multidisciplinaria de recursos especializados en la materia, así como la disponibilidad y puesta en práctica de un conjunto de técnicas terapéuticas que hayan demostrado su pertinencia y  efectividad.                                       

 
 

Agosto 2011
 
 

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