ADICCIONES, FARMACODEPENDENCIA Y DROGADICCION
En adicciones todo esfuerzo genera un cambio y cada cambio necesita uno o más participantes.

Farmacodependencia y Adicciones
Comorbilidad Psiquiátrica Asociada.

 
 

Dr. Lino Díaz Barriga Salgado

 

 

INTRODUCCION

 

En nuestro país se han estructurado diversos programas para contender con la propagación del abuso y dependencia de sustancias, sin embargo, a pesar de los progresos que se han alcanzado, esta enfermedad continúa expandiéndose y abarcando mayores sectores de nuestra población. Las dificultades que se plantean en el ámbito de tratamiento son notables, puesto que no existe un acuerdo sobre un modelo terapéutico que pueda ser aplicable de manera sistemática en la mayoría de los casos.

 

El rechazo, un diagnóstico equivocado o la referencia automática de pacientes a otras instituciones de salud, ejemplifican un manejo inadecuado. Así, aún cuando los pacientes reciban un tratamiento profesional, éste debe enfocarse a aspectos muy específicos del problema global, a menos que el tratamiento se coordine con otro tipo de servicios de salud mental, servicios médicos y de carácter social.

 

Recientemente dentro del campo de la salud mental y de la psiquiatría de las adicciones, se utiliza la expresión comorbilidad psiquiátrica, para indicar la presencia simultánea de un trastorno mental y de problemas causados por el uso de alcohol y otras drogas, denotando con ello, la coexistencia de dos trastornos independientes, pero invariablemente interactuantes.

 

Este artículo se propone destacar la noción de que para obtener mejores resultados en el tratamiento de usuarios de sustancias, es indispensable tomar en consideración la evidencia de que estos pacientes con regularidad cursan con otros trastornos psiquiátricos adicionales. Los pacientes que se encuentran dentro de esta categoría pueden representar problemas de manejo, puesto que en estos casos las necesidades de tratamiento requieren de un abordaje que identifique el trastorno primario que condiciona la sintomatología que refiere el paciente al acudir a consulta.

 

En ocasiones el uso de una sustancia puede ser secundario a una enfermedad psiquiátrica preexistente y en estos casos, las alteraciones de conducta, del afecto y del pensamiento, son las resultantes de esta situación. En consecuencia, una primera aproximación para estructurar una propuesta para determinar cuál condición debe ser considerada como el "problema primario", si el trastorno psiquiátrico o el uso de sustancias, es indispensable realizar una historia clínica completa que posibilite identificar las posibles causas del trastorno, es decir, establecer un correcto diagnóstico que permita discriminar si la sintomatología se correlaciona con el uso de alcohol y otras drogas, o bien, si corresponde a otra entidad nosológica. Es importante mencionar que la forma y duración de un trastorno psiquiátrico adicional se encuentra matizado por el tipo de droga, el tiempo de uso, la respuesta individual a sus efectos, a la presencia de síndrome de abstinencia, y que puede inducir, empeorar o disminuir la sintomatología asociada, haciendo más complicado el proceso diagnóstico.

 

Se ha encontrado un nexo muy estrecho entre alcoholismo y depresión, señalando que estas dos entidades se presentan frecuentemente en el mismo paciente. De igual manera, se han registrado muchos otros diagnósticos de trastornos afectivos y alcoholismo. Los síntomas de depresión son predominantes en los alcohólicos, comparativamente con varias categorías diagnósticas de pacientes psiquiátricos.

 

Alcoholismo y depresión se presentan de manera conjunta en el mismo individuo, aunque es necesario diagnosticar cuál de estas entidades representa el trastorno primario. En la actualidad se reconoce que el alcoholismo constituye solo una, de un gran número de sustancias que se autoadministran de manera excesiva por algunas personas, y donde diversos grados de psicopatología se encuentran asociados con el uso de esta sustancia. Una revisión sobre este tema concluye que la prevalencia de uso excesivo de alcohol es mucho mayor entre usuarios de narcóticos, por otra parte, se ha encontrado que la depresión en más frecuente entre alcohólicos que en usuarios de narcóticos.

 

COMORBILIDAD PSIQUIATRICA

 

Los ejemplos más comunes de comorbilidad psiquiátrica incluyen las correlaciones de depresión mayor y adicción a la cocaína; adicción al alcohol y trastorno pánico; adicción a diversas sustancias y esquizofrenia, así como trastorno limítrofe de la personalidad y abuso episódico de varias sustancias. Aunque el énfasis de este artículo destaca la comorbilidad psiquiátrica o diagnóstico dual como también se le conoce, es conveniente mencionar que algunos pacientes cursan con más de dos trastornos; por ejemplo, adicción a la cocaína, trastorno de la personalidad y SIDA; adicción a drogas de uso intravenoso, depresión severa y personalidad antisocial, sin embargo, los principios aplicables a los trastornos duales también son de utilidad para trastornos múltiples.

 

Los pacientes con enfermedades mentales se consideran como una población de alto riesgo para el consumo de alcohol y otras sustancias, y a la inversa, los pacientes farmacodependientes están en riesgo de cursar con enfermedades mentales. Se menciona que por ejemplo, cerca de un tercio de las personas que tienen un problema psiquiátrico hacen uso de alguna droga a lo largo de su padecimiento, duplicando la cifra de quienes lo hacen sin tener un trastorno mental.

 

Cuando se comparan los pacientes que tienen diagnóstico dual con aquellos que tienen un solo diagnóstico, se concluye que los primeros requieren de tratamientos más prolongados puesto que tienen un mayor número de crisis y su progreso terapéutico es más lento.

 

PSICOPATOLOGIA

 

Los pacientes que presentan una sintomatología "mezclada", constituyen un problema de manejo para algunos profesionales que trabajan en instituciones; por ejemplo, las manifestaciones psicóticas y el comportamiento excéntrico de algunos usuarios de sustancias constituyen una situación disruptiva para la puesta en práctica de ciertos programas de tratamiento. De igual forma, aquellos pacientes que requieren de farmacoterapia para controlar los episodios psicóticos, son considerados como una "amenaza" para programas cuya filosofía de tratamiento se basa en una premisa "libre de drogas". Este tipo de pacientes también son percibidos como frágiles para una terapia de confrontación, en tanto que para otros programas constituye un componente vital.

 

Puede decirse que muchos pacientes con trastornos mentales concomitantes al uso de sustancias son tratados en forma inadecuada, puesto que indistintamente pueden ser aceptados en instituciones psiquiátricas, o bien, en centros que disponen de programas solo contra la farmacodependencia. Como resultado observamos que en lo tocante a programas contra las adicciones no existe una unificación de criterios y que algunas instituciones proporcionan tratamientos fragmentarios donde no se considera a esta situación desde una perspectiva integral.

 

En diversos estudios realizados se ha encontrado que alrededor de un 80% de los pacientes admitidos a tratamiento, tenían un diagnóstico psiquiátrico asociado y la mayoría de ellos correspondían a trastornos de personalidad, 16% a neurosis, 4% esquizofrenia y 3% a trastornos afectivos. De este total, un 20% requería de un tratamiento psiquiátrico formal. También se ha revisado la sintomatología que se evidencia al momento de la admisión, destacando la presencia de depresión, estados de pánico, episodios psicóticos, reacciones paranoides y estados

confusionales.

 

Un gran número de investigaciones han correlacionado el uso de sustancias con la psicopatología. A pesar de ello, no puede concluírse que exista una simple relación de causa-efecto así como tampoco que exista una verdadera personalidad adictiva. En vez de ello, las tendencias actuales conciben a los usuarios de sustancias como una población heterogénea con múltiples asociaciones de comorbilidad y factores que influyen para que se desarrolle una adicción. Los pacientes en quienes se ha realizado un doble diagnóstico constituyen de un 30% a un 50% de las poblaciones psiquiátricas y abarcan un 80% de los usuarios de sustancias.

 

Las patologías de comorbilidad que han sido identificadas corresponden tanto al eje I como al eje II del DSM, y correlacionan el uso de sustancias con las siguientes entidades diagnósitcas:

 

EJE I.

 

- Trastornos Afectivos

- Trastornos de la Ansiedad

- Trastornos de la Conducta Alimentaria

- Esquizofrenia y Otras Enfermedades Psicóticas

- Trastornos Fóbicos

- Trastornos por Estrés Post-Traumático, y

- Síndromes Orgánicos Cerebrales

 

Entre los adolescentes, la lista de trastornos se amplía e incluye además:

 

- Trastorno de Conducta

- Trastorno por Déficit en la Atención

 

También se informa sobre una gran variedad de trastornos de la personalidad asociados con el uso de sustancias, incluyendo:

 

EJE II

 

- Trastorno de Personalidad Antisocial

- Personalidad Bordeline o Limítrofe

- Personalidad Narcisista

- Personalidad Pasivo-Agresiva

- Trastorno de Personalidad por Evitación, y

- Trastornos de Personalidad de tipo paranoide, esquizoide y esquizotípica.

 

Se ha reportado que las personas que fuman marihuana son cinco veces más propensas a ser diagnosticadas como esquizofrénicas; cuatro veces más propensas a cursar con un trastorno afectivo y, ocho veces más proclives a presentar un trastorno antisocial de la personalidad.

 

TRATAMIENTO

 

Para aquellas personas que cursan con trastornos duales, e incluso para quienes tienen dependencia a una o varias sustancias, la intención de solicitar un tratamiento especializado, puede presentar una situación difícil y compleja.

 

En materia de adicciones no existe un modelo de tratamiento único, más bien nos encontramos con una gran variedad de servicios de tipo médico, de desintoxicación , residenciales, ambulatorios, de carácter social y de grupos de autoayuda. Estos programas pueden variar respecto a sus marcos teóricos, objetivos de tratamiento, y filosofías que los sustentan. Por ejemplo, la abstinencia es un prerrequisito en algunos programas mientras que en otros representa un objetivo a logar en un plazo mayor .

 

En el tratamiento de los trastornos duales, debe efectuarse un análisis de las intervenciones terapéuticas que modifican la conducta adictiva, y el uso apropiado de medicamentos psiquiátricos no adictivos para los pacientes en quienes su utilización sea necesaria en el proceso de recuperación, ya que evitar su prescripción puede aumentar las posibilidades de una recaída.

 

La fuerza que sustenta a un buen servicio de atención en el campo de las adicciones debe incluir un enfoque de tratamiento multidisciplinario con énfasis en los componentes biopsicosociales, así como la comprensión del proceso adictivo combinado con el conocimiento de las drogas de abuso y la utilización de programas adjuntos que hayan demostrado eficacia auxiliar en el manejo de estos pacientes.

 

 

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Anonymous

María

08 Feb 2016 - 02:56 pm

A causa de dos operaciones en la parte trasera de mi cabeza, la primera mal hecha, he acabado con una incapacidad laboral, dolores y varias patologías asociadas. Tratada por depresión desde hace unos 6 años. En la Unidad del Dolor me recetaron dos opiáceos, Palexia, dos pastillas al día y Effentora (Fentanilo). Tras más de un año, me siento completamente enganchada al Fentanilo. No lo quiero decir porque temo que me las quiten y me van muy bien para mis continuo y fuertes dolores de cabeza. Así que no sé que hacer ni cómo.
Si alguien me sugiere algo le estaría muy agradecida.
María

Anonymous

Alejaqndro Dominguez

31 Jul 2014 - 10:34 am

buenos artículos básicos para que los medico no utilicen tanto medicamento para los "nervios "

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