ADICCIONES, FARMACODEPENDENCIA Y DROGADICCION
En adicciones todo esfuerzo genera un cambio y cada cambio necesita uno o más participantes.

FARMACODEPENDENCIA, ADICCIONES Y ESPIRITUALIDAD

 

Dr. Lino Díaz Barriga Salgado

 

 

Introducción.

 

Desde que existe la humanidad se tiene conocimiento de que la espiritualidad es una fuente importante de curación, y que, una gran cantidad de personas en el mundo entero recurre con frecuencia a prácticas espirituales para encontrar respuestas y apoyo en situaciones críticas de la vida.

 

Las reflexiones sobre el significado de espiritualidad, concluyen que se enfoca a responder a las preguntas más profundas que se plantea el ser humano acerca de su existencia y al conocimiento de los vínculos que se mantienen con la creación.

 

Es la Conciencia de la relación que se establece con algo más allá de uno mismo y del orden de las cosas. Un poder superior que recibe nombres diferentes de acuerdo a filosofías personales o de grupo: Universo, Conciencia colectiva, Energía, Dios, Naturaleza, Ser supremo, Divinidad, etc.

 

Un número importante de observaciones confirman que quienes llevan una vida espiritual ordenada, pueden manejar situaciones de estrés, se recuperan rápidamente de una enfermedad, tienen una conducta más tranquila, más pacífica y más segura ante la vida.

 

Quienes tienen una enfermedad crónica o una enfermedad Terminal pueden enfrentar estas situaciones críticas con mayor serenidad. (Psychothérapie centrée sur l’âme: Pour trouver une raison d’être. Bensoussan, Stéphane. M.A. Psichologie. Juillet, 2002. Québec).

 

Definición de espiritualidad.

 

Los seres humanos somos el resultado de cuatro componentes esenciales que trabajan de manera conjunta para alcanzar el equilibrio y la armonía: el componente físico, el emocional, el social y también el espiritual (Fiske, 2002).

 

Con cierta frecuencia se piensa que espiritualidad es sinónimo de religión, pero existe una diferencia importante:

 

Espiritualidad se define como un proceso de experiencia personal en la búsqueda de un propósito y significado de la vida; un proceso de trascendencia (Ser humano es más que la existencia material), conectividad (estar en contacto con los demás, con la naturaleza o con lo divino) y con valores como la justicia, honestidad y honradez, entre otros.

 

La religión, se refiere a experiencias colectivas de un grupo de personas alrededor de un sistema de creencias organizadas, rituales, ceremonias y tradiciones. La religiosidad se refiere al grado de adherencia a las creencias y prácticas de la religión.

 

En los últimos cinco años, varios expertos de organismos de salud han trabajado en torno a una concepción científica de espiritualidad. A continuación se transcriben los hallazgos de estos comités:

 

1. La espiritualidad no es intercambiable con la religión; en principio es un área de interés para la religión, pero las religiones tienen objetivos y propósitos que no son espirituales.

 

2. La espiritualidad puede entenderse como una característica de los seres humanos; incluye la “religión individual” o la religiosidad, pero no se define a sí misma en relación con la religión.

 

3. La espiritualidad no es un producto, no es una mercancía que a veces está presente y en otros casos ausente, o bien, que se disponga de ella en función de cantidad.

 

4. La espiritualidad es multidimensional y puede comprenderse de mejor manera cuando está estructurada por varios componentes que incluyen: conductas, prácticas, motivaciones, valores y experiencias subjetivas.

 

5. Así, cada persona puede ser ubicada en el espacio multidimensional de la espiritualidad. La cualidad de espiritualidad tiene que ver con la comprensión del lugar de cada persona dentro de estas dimensiones múltiples.

 

Investigaciones relacionadas con la espiritualidad en el tratamiento de las adicciones.

 

Una gran cantidad de investigaciones sobre prácticas espirituales como la oración, contemplación, el yoga, el budismo zen y la meditación trascendental, muestran que existe un impacto favorable en los procesos cerebrales y en las respuestas del organismo: disminución del metabolismo en general; menor consumo de oxígeno y bióxido de carbono, disminución de la frecuencia del ritmo cardiaco, aumento de las ondas cerebrales lentas, disminución de los niveles de hipertensión arterial.

 

Harold Koenig comenta que se han publicado más de 1,000 artículos sobre la relación entre espiritualidad y salud mental. Estos estudios indican que las personas que practican una disciplina espiritual, tienen menos episodios depresivos, ansiedad, así como mayor capacidad para enfrentar el estrés, enfermedades, divorcio, y crisis emocionales.

 

Los estudios en adicciones recomiendan que la espiritualidad debe ser incorporada en los planes de tratamiento. Varias investigaciones sobre tratamiento de la dependencia a alcohol y otras drogas, destacan que la espiritualidad es un componente importante que debe practicarse durante la fase de rehabilitación.

 

Se ha mostrado también que la regularidad en las prácticas espirituales, se asocia con resultados favorables en el trastorno adictivo (Carter, 1998); así como en el mantenimiento de la abstinencia y que, quienes se han recuperado de una dependencia, practican más la espiritualidad que aquellos que presentan recaídas (Jarusiewicz, 2000).

 

Hablar de espiritualidad requiere:

 

• No emitir juicios y establecer una relación de empatía con los pacientes.

 

• Apertura, voluntad y tiempo para comprender la espiritualidad del paciente y su relación con temas de salud.

 

• Estar familiarizado con los valores culturales, creencias y prácticas que son más frecuentes en este tipo de población.

 

• Confianza para preguntar y hablar sobre temas espirituales con los pacientes.

 

• Solicitar información a profesionales en espiritualidad para formular y coordinar un tratamiento de acuerdo a las necesidades del paciente. (Miller, 1999, p.10).

 

Beneficios de la espiritualidad.

 

Las personas que viven la vida de acuerdo a una concepción espiritual, presentan múltiples beneficios, entre ellos destacan:

 

· Sentimientos de seguridad y protección.

 

Tener el conocimiento de que no estamos solos en el universo y que en los momentos de mayor desesperación, podemos estar tranquilos y creer que existe una fuerza superior en la que podemos confiar, nos otorga un sentimiento de seguridad y protección.

 

· Sentido de control.

 

Pensar que existen “principios universales” que rigen la vida de las personas, representa una ayuda para hacer frente a las injusticias, puesto que a través de estos principios y de esta filosofía, se pueden encontrar respuestas acerca de la propia conducta y la de otras personas.

 

· Tranquilidad de espíritu.

 

Si una persona tiene confianza en un Poder Superior, en esa misma medida enfrenta los desafíos de la vida sin temor o miedo. Aprender a no dar importancia a cosas desagradables y pensar que las cosas suceden por un designio superior, disminuye la ansiedad y aumenta los sentimientos de tranquilidad y paz.

 

· Mayor autoestima.

 

Se refiere a dejar de lado la necesidad de la autocrítica o culparse constantemente. Es bueno pensar que muchas dificultades son ocasionadas por otras personas; aceptar, y responder a estos conflictos externos de acuerdo a nuestras capacidades, y confiar que como efecto, los resultados ya no son responsabilidad nuestra.

 

· Habilidad para dar y recibir amor incondicional.

 

El amor incondicional implica la aceptación total de aceptarse uno mismo y a la otra persona, sin quejas ni críticas. Así, la persona se siente libre de todo juicio y puede expresar más fácilmente su verdadera forma de ser, y al mismo tiempo, curar algunas de sus heridas en los inicios de su vida.

 

· Orientación.

 

Desarrollar una relación con el universo le proporciona al individuo una línea directriz para tomar sus decisiones y resolver situaciones problemáticas. Aprender a pedir al universo un camino a seguir y ser receptivo a las respuestas, ayuda a las personas a desarrollar un sentimiento de seguridad.

 

· Conciencia.

 

Cuando una persona incorpora a su vida la disciplina espiritual, de entrada tiene conocimiento del poder de sus propios pensamientos, de sus sentimientos, de sus intenciones, así como del impacto que pueden tener los sucesos externos – agradables o desagradables - sobre su propia tranquilidad y paz.

 

La importancia de integrar la espiritualidad como una estrategia en el tratamiento de las adicciones.

 

Miller (2003) afirma que la espiritualidad es un antídoto en la prevención, tratamiento y rehabilitación contra las adicciones, sobre todo “si se toma en cuenta la enorme cantidad de sufrimiento que se asocia con el uso de drogas”.

 

Derivado de esta afirmación, “no podemos permitirnos ignorar esta fuente tan importante de curación.”

 

¿Porqué estas estrategias y técnicas no han sido utilizadas como apoyo en el tratamiento de las adicciones?

 

Una posible respuesta tiene que ver con las propias actitudes y creencias del terapeuta, pueden representar un trabajo difícil para quienes imparten el tratamiento y porque sienten que carecen del conocimiento y experiencia suficientes.

 

Para poner en práctica la espiritualidad, se necesita reflexionar sobre nuestro propio sistema de creencias, y la disposición hablar sobre temas espirituales y religiosos con los pacientes.

 

 

Conclusión.

 

La espiritualidad no debe entenderse solo como un pequeño conjunto de palabras o afirmaciones. La espiritualidad es una cualidad interna que puede tener mucha importancia en la vida de una persona; también puede tener interpretaciones diversas con base a las experiencias personales.

 

El tratamiento y la rehabilitación del alcoholismo y otras drogas puede ser comparado con el desarrollo espiritual: se logra a través de la práctica diaria, viviendo de acuerdo a la manera en que uno piensa porque así lo desea un Poder Superior, no fallar, día con día ir hacia adelante con firmeza y sin temor.

 

 

ANEXO I

 

 

La respuesta de relajación por medio de la meditación.

 

Dr. Herbert Benson.

 

Es uno de varios científicos destacados que estudiaron meditación trascendental y que han intentado desmitificarla a través de la difusión de guías prácticas para conseguir la relajación.

 

La respuesta de relajación es un estado físico de profundo descanso que modifica las respuestas emocionales y físicas. Si se practica de manera regular, puede tener efectos duraderos para enfrentar el estrés y mejorar la salud. Se ha demostrado científicamente que la respuesta de relajación ha sido efectiva en el tratamiento de un amplio número de trastornos relacionados con el estrés.

 

La evocación de la respuesta de relajación no es difícil. Existen dos pasos esenciales para que se presente:

 

1. Repetición de una palabra, un sonido, una frase, una oración o una actividad muscular.

 

2. Hacer caso omiso de los pensamientos de la vida cotidiana que inevitablemente acuden a nuestra mente y regresar a la repetición.

 

Las siguientes indicaciones constituyen la técnica genérica enseñada en el Instituto Médico Mente/Cuerpo del Dr. Benson:

 

1. Seleccione una palabra, frase corta u oración que esté firmemente consolidada en su sistema de creencias, tales como Dios, “uno”, “paz”, “Inch Allá”, “shalom” “Ser Supremo” o “Poder Superior.

 

2. Siéntese en silencio, en una postura cómoda.

 

3. Cierre los ojos.

 

4. Relaje los músculos de manera progresiva, iniciando por los pies, hasta las caderas, abdomen, hombros, cabeza y cuello.

 

5. Respire despacio por la nariz y de forma natural, poco a poco mientras lo hace, dígase a sí mismo en silencio la palabra, el sonido, frase u oración que haya seleccionado mientras exhala el aire.

 

6. Adopte una actitud pasiva. No se preocupe en pensar si lo está haciendo bien. Cuando otros pensamientos acudan a su mente, simplemente dígase a sí mismo “está bien”, y tranquilamente regrese a la repetición.

 

7. Continúe con el ejercicio durante 10 a 20 minutos.

 

8. No se levante de inmediato. Permanezca sentado en silencio por un minuto o dos, y poco a poco abra permita que se presenten otros pensamientos.

 

9. Practique la técnica una o dos veces al día. Dos momentos para hacerlo son, antes del desayuno y antes de la cena.

 

La respuesta de relajación puede ser provocada por diversas técnicas, por ejemplo: imaginación, relajación muscular progresiva, oración repetitiva, meditación, ejercicios físicos repetitivos, y enfoque atento sobre la respiración.

 

Cada persona puede escoger la técnica que se apegue más a su sistema de creencias.

 

 

Actualizado Agosto 2011 

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